PROYECTO INCENTIVADO POR LA CONSEJERÍA DE INNOVACIÓN, CIENCIA Y EMPRESA
El Programa Terapéutico-Educativo Proyecto Hombre parte de una línea filosófica común inspirada en la psicoterapia humanista la cual apoya la drogadicción como el síntoma de un problema que está en la persona. Colocando así a la persona en primer lugar y siendo el protagonista de su propio proceso de recuperación. En palabras de Mario Picchi “Proyecto Hombre no es una terapia ni un método: se propone poner a la persona humana en el centro de la historia, como protagonista liberada de toda esclavitud, que quiere rehabilitarse, que busca el bien, la libertad, la justicia”.
Mario Picchi sigue diciendo que Proyecto Hombre es por tanto “crecer en el ser, no en el tener: una invitación a caminar en libertad, un camino que nos empuja a la búsqueda y el conocimiento. Y al tiempo que nos exige ofrecer una ayuda inmediata, igualmente nos estimula a mirar hacia el futuro, contribuyendo a cambiar la sociedad. Proyecto Hombre es amar. Amar a todas las criaturas por lo que vale cada una, sin juzgarlas, sino respetándolas y ayudándolas”.
Las principales corrientes psicoterapéuticas de las cuales tomamos diferentes instrumentos, integrándolos en nuestros programas son: Psicología Humanista, Terapia Gestalt, Terapia Centrada en el Cliente, Logoterapia, Terapias Existenciales, Terapia Familiar Sistémica, Análisis Transaccional, Psicoanálisis, Conductismo. En Proyecto Hombre Málaga creemos que LA PERSONA es un ser social, no individualista; es un ser consciente de su realidad interna y externa; es capaz de enfrentarse y superar sus problemas; es capaz ser libre y autónoma, y de elegir responsablemente; es capaz de autorrealizarse.
El objetivo principal es promover un proceso de desarrollo personal a través de una interacción social que tiende a la autonomía. En el Programa Terapéutico Educativo Proyecto Hombre en Málaga, contamos con los siguientes servicios: Programa Base, Programa Nocturno, Programa de Prevención, Programa de Adolescentes y Menores, Programa de Intervención Penitenciaria, Centros periféricos de Acogida (Marbella, Antequera, Ronda y Vélez-Málaga)
El Programa Base consta de tres fases diferentes ordenadas cronológicamente: de Motivación, de Crecimiento Personal y de Inserción Socio-laboral, que debido al espacio físico en el cual están ubicadas reciben también el nombre de Acogida, Comunidad y Reinserción. Trabajaremos por tanto en todos los niveles a nivel comportamental, nivel afectivo (relaciones personales y familiares), nivel cognitivo, nivel existencial (entendiendo por tal todos los aspectos éticos, escala de valores y estilo de vida). El objetivo primordial de la fase de motivación es precisamente la motivación e integración en la dinámica grupal, el cumplimiento de normas de convivencia y la adquisición de pautas de comunicación y responsabilidad básicas. En la segunda fase la de crecimiento personal tiene lugar en la Comunidad Terapéutica y es una fase intermedia que abarca el Proceso de Crecimiento Personal. Son varios los niveles de cambio: Individual (Conductual, Emocional, Cognitivo), Familiar, Social. Las actividades que el propio usuario va a realizar a través de las cuales iniciará el proceso de maduración tienen en cuenta los procesos de individualización y socialización que lo definen como miembro del grupo. Estos procesos son: control emocional de la conducta, estilo atribucional, tolerancia a la frustración, creatividad, autoestima, autonomía, habilidades sociales y por último, reestructuración de la escala de valores. La fase de inserción socio-laboral es un proceso de normalización en el ámbito de lo personal, familiar, ocio, comunitario, laboral, etc. Es un momento de integración y búsqueda de equilibrio (entre sus deseos, pensamientos y sentimientos). El proceso de Inserción Socio-Laboral comienza desde el inicio, es decir, cuando la persona entra en la red asistencial, desde el primer momento, en Acogida y continuará en las siguientes fases, ya sea Comunidad terapéutica u otra. Cada una tiene sus objetivos y su estructura, y esto debemos valorarlo ya que a partir de ahí diseñamos una fase estructurada de Reinserción Social. No son fases aisladas sino que deben estar interrelacionadas, los objetivos de una fase tendrán continuidad en la siguiente. El objetivo es adquirir un estilo de vida autónomo definida como la capacidad de un organismo de mantener su integridad y realizar operaciones dirigidas por metas propias atendiendo a las informaciones recibidas a los contenidos de la memoria y a los propios criterios de evaluación.
Proyecto Hombre trabaja en colaboración y coordinación también con otras entidades sin las cuales sería imposible desarrollar un trabajo efectivo y eficiente. Dichas entidades son: Adoratrices (para mujeres), Asima, Casa Pinardi (para hombres), San Juan de Dios. Existen otras asociaciones que a lo largo de estos años han colaborado de manera muy activa con Proyecto Hombre de Málaga, como son: Emaús y Camino para Renacer.
La formación para los terapeutas de Proyecto Hombre Málaga es muy importante y además de forma continuada y evaluada por otros terapeutas. Tiene un contenido tanto teórico como práctico.
Dos programas desarrollados desde el programa base importante señalar. El primero es el programa de prevención de recaídas, basado en el modelo de Marlatt y Gordon. Creemos necesaria la elaboración de un plan de trabajo para que el usuario integre el proceso de recaída dentro del marco general de su proceso de deshabituación sin que éste suponga un hecho traumático en su crecimiento personal. Es fundamental que el usuario a medida que realiza un proceso de cambio a nivel personal adquiera habilidades para resolver un proceso de recaída, para evitar el mismode prevención de recaídas. Como principales objetivos de este programa cabe destacar: proporcionar un modelo teórico que permita al usuario comprender y analizar su proceso de deshabituación, aprender a identificar qué situaciones, pensamientos y estados emocionales pueden acercarles al consumo y cómo afrontarlos adecuadamente utilizando determinadas técnicas, aprender a enfrentarse a una recaída antes y después de que se produzca el consumo de sustancias.
El segundo de los programas es el programa de intervención en recaídas que surge del análisis del alto grado de abandono del tratamiento en personas que demandan ayuda una vez han realizado el programa terapéutico Proyecto Hombre porque han iniciado un nuevo proceso de adicción, se hace necesaria una intervención distinta en estos usuarios que venga a dar respuesta a unas necesidades también diferentes para no seguir ofreciendo mas de lo mismo. Debido a ello, nos planteamos realizar un trabajo mediante el cual los usuarios identifiquen cuales han sido los factores que han facilitado su recaída, para así, después de realizar una gestión emocional sobre lo ocurrido, puedan implementar factores de protección que nos permitan controlar posteriores situaciones.
Importante destacar el trabajo desarrollado con mujeres donde los objetivos generales son aportar una serie de recursos concretos a dificultades específicas en relación a la mujer consumidora de sustancias y reducir posibles factores de riesgo en relación al género.
El Programa de Intervención Penitenciaria se aplica dentro del contexto creado a partir del Reglamento Penitenciario, que es el que regula, en última instancia, todas las actividades que se llevan a cabo en el interior de los centros penitenciarios. Los objetivos de este programa son: conseguir mejoras en la calidad de vida de los internos toxicómanos, dotándolo de habilidades personales y sociales; reducción del consumo y cambio de las vías de administración; motivar el inicio de un proceso de deshabituación, que continuará en los dispositivos extrapenitenciarios; facilitar la toma de contacto con los instrumentos terapéuticos y la metodología propia de Proyecto Hombre.
Todo este trabajo se realiza mediante entrevistas individuales, grupos terapéuticos, la asunción de compromisos y responsabilidades básicas, procesos de educación para la salud, y el trabajo con la familia.
La continua y necesaria evolución de los recursos de tratamiento de las adicciones se viene planteando, desde hace algún tiempo, la atención a una demanda muy específica, por consumo de cocaína y otros psicoestimulantes, que supone un reto para aquellos Programas de Rehabilitación que pretenden dar una respuesta integral al fenómeno de las adicciones. Desde la Fundación C.E.S.MA.-Proyecto Hombre de Málaga venimos atendiendo una demanda constante, con un perfil y patrones de consumos característicos, que hasta ahora no han sido atendidos adecuadamente, por lo que ha parecido pertinente poner en marcha un recurso de tratamiento especializado que tenga en cuenta los patrones de conducta asociados a estos usuarios y las intervenciones psicoterapéuticas que se están mostrando más eficaces y que se recogen en el presente Programa Nocturno.
Los objetivos básicos son: lograr que el usuario conozca el efecto adictivo de la cocaína, así como ayudarle a controlar la conducta impulsiva que mantiene la dependencia; aprender a identificar qué situaciones, pensamientos y estados emocionales pueden generar conflictos o riesgos; posibilitar los procesos de cambio a nivel comportamental, emocional y cognitivo que sean necesarios para superar la dependencia; reequilibrar el estilo de vida: fortalecer las estrategias globales de afrontamiento; promover cambios en el sujeto que progresivamente le acerquen a un mayor bienestar psicosocial y a un estilo de vida más saludable.
El tratamiento se realizará en un marco ambulatorio para la totalidad de los usuarios, centrándose en el objetivo de abstinencia, incidiendo para ello en cambios saludables del estilo de vida, manteniendo y mejorando la integración social y laboral del usuario y dotándoles de las capacidades y habilidades necesarias para prevenir posibles recaídas. El usuario es el protagonista de su proceso terapéutico y él decide hasta dónde avanza en los objetivos que propone el presente programa. Se establece el marco terapéutico en términos de ayuda mutua, donde el tratamiento grupal constituye un punto básico dentro de la estructura metodológica del programa. Consta de una fase inicial de evaluación y motivación al tratamiento, una segunda fase de reevaluación o de cambio en el estilo de vida y prevención de recaídas; una tercera fase de integración social y mantenimiento. Cada fase consta de unos objetivos y el trabajo se realiza tanto a nivel individual como el trabajo en grupos, grupos de autoayuda, grupos familiares, etc.
El acompañamiento y orientación familiar, cuando éste sea posible, se realizará durante todo el tratamiento. Se tratará de tejer una red compuesta por familiares y amigos dispuestos a colaborar en el proceso de recuperación, de tal manera que sirva de contención alrededor del usuario y en la que éste pueda tener una nueva experiencia de relación.
Desde sus inicios en España en 1984, y en Málaga en 1985, Proyecto Hombre ha desarrollado su trabajo en el terreno de la asistencia y la rehabilitación de drogodependientes, adecuando sus modelos de intervención a los cambios que se van produciendo, tanto en el tipo de sustancias consumidas, como en el perfil de los consumidores y en los estilos de consumo. Dentro de la filosofía característica de Proyecto Hombre y atendiendo a las necesidades demandadas por los usuarios, se pusieron en marcha programas dirigidos a adolescentes. Esta puesta en marcha de Modelos de Prevención Indicada dirigidos a adolescentes con consumos esporádicos de sustancias, permitió identificar la existencia de un “itinerario de consumo” en el que el tabaco, el cannabis y el alcohol se constituyen en las drogas de iniciación y en la puerta de entrada al consumo de otro tipo de sustancias.
El Programa de Málaga, junto con todos los Programas periféricos, han querido responder también a esta necesidad demandada por parte de Centros Educativos y familias que no saben afrontar los nuevos retos que plantea la adolescencia con respecto al consumo de sustancias. Para dar respuesta, se han llevado a cabo desde el año 2000 los programas “Entre Todos” y “A Tiempo” en toda la provincia de Málaga.
A partir de 1994 comienzan a acudir al Centro Proyecto Hombre de Málaga un número creciente de familias de adolescentes con consumos problemáticos de drogas, conductas delictivas y fracaso escolar. Para la atención de estos nuevos usuarios se hace un itinerario terapéutico individualizado dentro de las estructuras ya existentes. Así después de unos años de comienzo el Programa de Adolescentes se pone en marcha en el año 1996 basándose el trabajo en tres pilares fundamentales: la comunicación, la responsabilidad y la afectividad. Siguiendo en esta línea de evaluar constantemente la demanda y los nuevos perfiles que llegan a nuestro programa, tanto desde el equipo del programa de Apoyo como desde el equipo del programa de adolescentes, se observa como jóvenes incluidos en la franja de edad de 18 a 25 años, se integran con dificultad tanto en los grupos de adolescentes como en el programa de apoyo. Este hecho hace que nos pongamos a trabajar en el diseño de un nuevo recurso que empieza a funcionar en Mayo de 2005: el grupo de Apoyo Joven.
Los objetivos del programa de adolescentes son básicamente: normalización del menor en su medio, papel de importancia prioritaria de la familia como marco fundamental en el que se desarrolla el crecimiento del menor, efecto preventivo en red, implicar a todas las redes sociales de los usuarios del programa, experimentación y la actividad como principios de aprendizaje, énfasis en el desarrollo de los factores de protección del consumo de drogas como estrategia preventiva.
Los principios metodológicos están inspirados en la filosofía de Proyecto Hombre optando preferentemente por la vertiente educativa del programa teniendo también en cuenta la filosofía de la reciente Ley del Menor. Los aspectos básicos de la metodología empleada son: metodología grupal, individualización de procesos, autoayuda como eje de las relaciones de los usuarios, implicación y protagonismo de la familia en el proceso educativo del usuario, los chicos tienen una función activa en el desarrollo de las actividades, responsabilización de todo aquello que hacen o dejan de hacer, formación integral del usuario en las distintas áreas que integran su personalidad: comportamental, cognitiva, afectiva y existencial.
Entre los instrumentos básicos que se utilizan a lo largo de todo el itinerario terapéutico, cabe destacar los siguientes: entrevista motivacional, coloquios individuales y familiares, compromisos semanales, grupos de programación de fin de semana, seminarios formativos, talleres, programa de prevención indicada para padres “A Tiempo“, convivencias terapéuticas, actividades lúdicas y culturales, de ocio y tiempo libre.