ENTREVISTA DE SELECCIÓN

PREPÁRATE PARA LA ENTREVISTA DE SELECCIÓN

En un sentido genérico la entrevista de selección se refiere a cualquier entrevista a la que se recurre para identificar al mejor candidato a un puesto de trabajo.
La entrevista de selección es, actualmente,  el instrumento más utilizado y el de mayor fiabilidad en los procesos de selección de personal.
Constituye la etapa más personal en el proceso de selección. Hasta ahora saben de nosotros, a través de nuestro currículum,  lo que hemos hecho sobre el papel, pero en la entrevista querrán conocer el cómo, el por qué y el cuánto de nuestras formación, experiencia laboral, etc.

TÉCNICAS O MÉTODOS PARA PREPARARLA

Es fundamental que repases la planificación de la entrevista ANTES de acudir a ella, para ello puedes realizar un esquema escrito o mental haciéndote previamente unas preguntas: ¿Qué aporto a una entrevista?, ¿Cuáles son mis puntos fuertes y débiles? Debes conocer cuales son tus principales cualidades, tanto personales como profesionales, y apoyarlas o razonarlas en hechos. Si dices que eres una persona autónoma, por ejemplo, podrías basarlo en que con anterioridad te has encontrado ante situaciones que te han obligado a movilizar todos tus recursos para conseguir un objetivo. Es bueno en este sentido que enumeres ejemplos concretos, situaciones específicas ya vividas. Algo parecido debes hacer con tus defectos. No es una buena idea sacarlos a relucir por mutuo propio, pero es posible que el entrevistador te los plantee, por lo que es conveniente que estés preparado. Con cada uno de los defectos que localices tienes que realizar un ejercicio de reformulación positiva. Esto, que en un principio puede parecer algo complicado, resulta de gran utilidad si te encuentras en la situación de tener que exponer tus puntos “menos fuertes”. Si dices que eres tímido puedes acompañar esta afirmación con un razonamiento de este tipo “…lo que por cierto, me ha supuesto en alguna que otra ocasión una ventaja. Las personas menos extrovertidas tendemos a prestar más atención a las cosas que pasan a nuestros alrededor, y en consecuencia solemos dar una respuesta más inmediata”. Todos estos datos te ayudaran a contestar muchas de las preguntas que te planteen, así como a mostrar una actitud más segura en ti mismo durante la entrevista. Esto no es más que un ejercicio de autoreflexión. Puede que te resulte un poco complicado, por lo que quizás prefieras realizarlo en compañía de alguna persona cercana, que te aporte un punto de vista constructivo sobre ti mismo. ¿De qué tipo de empresa se trata?, ¿A quién pertenece?, ¿Cuánta gente emplea?, ¿Qué estructura tiene?, ¿Tiene proyectos de expansión?, ¿Cuál es su política de personal?, ¿Y su cultura (que valores tratan de trasmitir y fomentar entre sus empleados)? Cuantas más preguntas de estas seas capaz de responder mejor preparado irás a la entrevista y más probabilidades tienes de ajustar tus respuestas (verbales y no verbales) a lo que el entrevistador quiere oír. En cuanto a las fuentes para contestar, dispones de una gran ayuda: internet. Rara es la empresa, por pequeña que sea, que no dispone de su propia página web. Pero tampoco deberías menospreciar las fuentes “clásicas”, que resultan de gran utilidad: conocidos que hayan pasado por la empresa o trabajen aún, posibles referencias en prensa, el registro mercantil, etc.

Durante la entrevista no ocultes que te has estado informando sobre la empresa, si te preguntan puedes señalar aquellos aspectos que más te han llamado la atención y que te provocan interés. Esta actitud suele ser muy bien valorada por los entrevistadores, que ven en ella un signo de proactividad y motivación por el desarrollo profesional. ¿Qué puesto se trata de cubrir? ¿Cuáles serán tus principales funciones? ¿Qué características personales debería poseer la persona que desempeñará el trabajo? ¿Con quién trabajaría? Todas estas son preguntas que te ayudarán a adecuar tus respuestas a las que el entrevistador quiere oír. No olvides que el seleccionador no tiene “poder”, se trata de alguien que está en medio de una demanda concreta y de muchas ofertas que tratan de cubrirla, y su obligación es encontrar al candidato (oferta) que mejor cubra el puesto de trabajo que se trata de cubrir (demanda). Las responsabilidades sobre una mala elección recaerán sobre él, por lo que si se le presenta alguien que se ajusta al “perfil ideal del candidato al puesto” que previamente se había establecido, será bastante vulnerable a tu “poder seductor”. Claro está que casi nunca podrás disponer de este “perfil ideal del candidato al puesto”, por lo que será tarea tuya deducirlo. Para ello cuentas fundamentalmente con la información que hayas conseguido recabar en relación a la empresa, y con el anuncio por el que tuviste acceso a la oferta de empleo. Resulta de gran importancia leer detenidamente este anuncio e intentar imaginar en quien estaban pensado cuando lo redactaron. Otro factor a tener en cuenta a la hora de tratar de preveer que tipo de información tratarán de obtener de ti en la entrevista, es el proceso completo de selección. Si ya pasas (o sabes que vas a pasar) por pruebas profesionales, es probable que el entrevistador se centre más en aspectos actitudinales (cual es tu modo de encarar las cosas) que en los profesionales. Una vez que sabes lo que puedes aportar a la empresa, e intuyes lo que la empresa quiere, solo te falta casar ambos aspectos. La entrevista basa tu potencial y tu utilidad en la comunicación interpersonal. Por lo tanto es fundamental que seas capaz de estructurar toda esa información que tienes sobre ti mismo, la empresa y tu adecuación a ella y trasmitirla de un modo adecuado y persuasivo. Cuida tu vocabulario adaptándolo a tu interlocutor, exprésate de manera estructurada,  contesta a aquello que se te pregunta, razona tus afirmaciones y acompaña tu lenguaje verbal con el no verbal. El lenguaje no verbal ha de partir de una postura relajada que transmita seguridad en ti mismo y en tus posibilidades, ha de ser acorde a la situación  y al lenguaje verbal. Se puntual, esto significa llegar justo a la hora que se te ha indicado, ni antes ni después. Como máximo llega 5 minutos antes. Nunca llegues tarde. Lleva un buen aspecto y ve descansado y relajado. Una vez hayas hecho este análisis, tienes que pararte a pensar como vas a actuar DURANTE la entrevista. En el saludo inicial cuando entres al lugar de realización de la entrevista da al seleccionador un apretón de manos firme que denote seguridad y firmeza. Muéstrate tranquilo y actúa con naturalidad. Deja que el entrevistador comience la entrevista, no tomes tú la iniciativa. Razona tus respuestas, pero sin ser tan exhaustivo que llegues a cansar al entrevistador. No bajes nunca la guardia; si te relajas demasiado, tal vez digas aquello que no quieres decir. No gesticules demasiado pero habla con naturalidad. Ten especial cuidado con los tics nerviosos, en este tipo de situaciones pueden gastarte una mala jugada. La finalización de la entrevista la decide el entrevistador, no hagas ademanes de levantarte de la silla, ni tampoco intentes demorarla cuando el entrevistador está intentado concluirla. Antes de terminar pregunta por cómo continúa el proceso de selección, si te llamarán por teléfono, o te escribirán y en que plazo aproximado lo harán. Despídete con cortesía  y amabilidad.

Una vez salgas de la entrevista, anota todo aquello que haya ocurrido y que te parezca relevante. Analiza tu comportamiento y tus respuestas. Saca conclusiones de tu actuación. Haz todo esto justo DESPUÉS de haber acabado la entrevista. Haz un pequeño informe de las incidencias, te ayudará si necesitas hacer más entrevistas en el futuro. Envía una carta de agradecimiento a la empresa por el tiempo que te han dedicado en la entrevista, si no te seleccionan para el puesto, no te cierres puertas para un futuro proceso de selección.